9 de julio de 2012

Conciencia

En mi siempre ha sido menor la intensidad de las sensaciones que la intensidad de la conciencia de ellas. He sufrido siempre más con la conciencia de estar sufriendo que con el sufrimiento de que tenía conciencia.
Pessoa "El libro del desasosiego"

2 comentarios:

caminosdispersos dijo...

Lo peor es cuando la conciencia también arruina el placer, la diversión, la belleza...Una condena. También podríamos llamarlo ego o mente racional. ¿Más zen y menos Pessoa?

Salut, Francesca.

francesca dijo...

Vas tomando conciencia de esto y de aquello...con una exagerada percepción y la conciencia se va abultando.Y lo que pesa la condenada!
Si ser consciente implica tomar conciencia,no queda otra que aceptar la moneda con sus dos caras.
Tal vez la meditación reduzca los apegos, el miedo y el concepto del yo individual, o solo nos proporcione un oasis de paz momentáneo...
Daría para mucho el tema.
Un saludo en el camino